La salud es tanto una fuente de bienestar
para las personas como un activo que forma parte de su capital humano; el goce
de una buena salud es un elemento central para la acumulación de ese capital
porque determina el tiempo que una persona podrá dedicar a las actividades
productivas durante su vida.
Lo que se supone debería ser una
prioridad para los gobernantes. En guerrero es un rotundo fracaso.
Los mexicanos pagan de su bolsillo cantidades
inmensas en atención médica y medicamentos, mientras el sistema público
de salud gasta mal, sus servicios son de mala calidad y deja fuera a millones
de personas. Los esfuerzos para una mayor afiliación dan resultados, pero la
ansiada cobertura universal aún no entra en los planes.
Tras
meses después de rehabilitación, Ortiz, senadora de la República, está
recuperando la movilidad y la visión, y se prepara para regresar a sesionar en
el Poder Legislativo. Su caso ilustra las fallas en el sistema de salud pública
de México. “La falta de calidad [en la atención médica] trae consecuencias
tremendas porque no se toman las decisiones en el momento”, explica la también
ex subsecretaria de Integración y Desarrollo en la Secretaría de Salud.
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